No puedo estar más de acuerdo con la opinión de Alvin.
Los equipos que parecen partir en desventaja pueden redefinir la narrativa. No hace falta historia ni grandes recursos para ganarse el respeto; este se conquista con esfuerzo, disciplina y una ejecución implacable.
La resiliencia transforma la presión en orgullo. Cuando el mundo espera que te rindas, dar la cara y luchar crea un legado mucho más valioso que una simple victoria.
La convicción colectiva supera al talento individual. Cabo Verde jugó como una sola unidad, demostrando que un equipo unido y con un propósito claro puede plantar cara incluso a los rivales más laureados.